Menos del 20% de las empresas en México ha tomado acciones frente a la reducción de la jornada; a los colaboradores les preocupa un aumento en las cargas de trabajo, aunque ven positiva la reforma.
La reforma para reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales no es solo un cambio legal; requiere una transformación profunda en la cultura de las organizaciones y la forma en qué trabajan.
Sin embargo, los datos más recientes de una encuesta elaborada por el equipo de investigación de Buk revelan una desconexión preocupante para la gestión de Recursos Humanos: mientras la implementación de la ley progresa y el talento espera con ansias el cambio, las organizaciones parecen estar en un estado de parálisis comunicativa.
Uno de los hallazgos más críticos de nuestro estudio es que el 56% de los colaboradores denuncia que su empresa no ha emitido ninguna comunicación ni ha realizado ajustes al respecto.
A pesar de que la ley propone una implementación gradual de aquí al año 2030 —un hecho que el 66% de los trabajadores ya conoce—, el vacío de información por parte de los empleadores está alimentando la incertidumbre.
A pesar de que la ley propone una implementación gradual de aquí al año 2030 —un hecho que el 66% de los trabajadores ya conoce—, el vacío de información por parte de los empleadores está alimentando la incertidumbre.
Es importante considerar que dentro de la gestión de Recursos Humanos, el silencio es un generador de ansiedad. Solo un 8% de las empresas ya ha implementado cambios y un escaso 12% ha anunciado planes futuros. Esto significa que el 80% de las organizaciones está perdiendo la oportunidad de liderar la narrativa y preparar sus estructuras para la transición.
La percepción del impacto de la ley es mayoritariamente positiva (67%), centrada principalmente en la conciliación de la vida personal (63%) y la salud física y mental (52%). No obstante, existe un "lado B" que los departamentos de Recursos Humanos deben gestionar con urgencia.
El mayor miedo de los colaboradores (38%) es que la carga de trabajo se mantenga intacta en un horario reducido, lo que derivaría en mayores niveles de estrés. A esto se suma la preocupación por posibles reducciones salariales (28%) y el temor a que la empresa no respete la ley (25%).
Para Recursos Humanos, el reto no solo será cumplir con el reloj, sino rediseñar procesos de trabajo para asegurar que la productividad no dependa de la presencialidad en la oficina, sino de la eficiencia dentro y fuera de ella.
Existe una confusión latente sobre el "cómo". Un 34% de los encuestados aún no tiene claridad sobre la implementación. Es vital que los equipos de Recursos Humanos y líderes en la organización dominen los tecnicismos: la reducción de dos horas anuales permitirá que para 2026, por ejemplo, se trabajen máximo 8 horas diarias en esquemas de 6 días, o 9.6 horas en esquemas de 5 días.
Actualmente, el 47% de los profesionales espera transitar hacia un esquema de 5x2 (cinco días de trabajo por dos de descanso).
En este sentido, la labor del área es definir cuál de estas estructuras garantiza la continuidad del negocio sin sacrificar la promesa de valor hacia el colaborador.
Un aspecto fundamental para el éxito de esta transición es la certidumbre económica. Según datos de nuestra encuesta, la gran mayoría de las personas (81%) confía en que sus ingresos totales se mantendrán iguales tras el ajuste de la jornada. Sin embargo, no debemos ignorar que un 17% del talento aún navega en la incertidumbre: un 7% teme una disminución en sus percepciones y un 10% admite tener serias dudas al respecto.
Para los líderes de compensaciones y beneficios, este es un punto de inflexión. La comunicación no solo debe centrarse en los horarios, sino en garantizar que la reducción de horas no impactará el bolsillo del trabajador. Mitigar estas dudas será clave para mantener el compromiso y evitar que el rumor opaque los beneficios de la reforma.
La reducción de la jornada laboral es una realidad que exige una postura activa. No basta con esperar a que el calendario dicte las reglas; las empresas ya deben estar evaluando sus modelos de eficiencia y comunicando con transparencia sus planes de acción.
La transición hacia las 40 horas es la oportunidad perfecta para reposicionar a Recursos Humanos como un aliado estratégico que equilibra la productividad con el bienestar del talento.
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